Naamán el general

La historia de Naaman se encuentra en 2 de Reyes, capítulo 5. El era el comandante del ejercito del rey de Aram (Siria) además, una persona sumamente honrada por sus compañeros, puesto que fue a través de él que Dios dio la victoria a Siria.

El no solamente era un gran guerrero, el también era un leproso (metzorá) porque tenia lepra (tzaraat).

Esta palabra es popularmente traducida como lepra, sin embargo, dicha traducción se aleja del sentido original del término.

Tzaraat es un síntoma de una afección espiritual. La causa primaria de tzaraat (lepra) es la difamación. Es también un castigo por los pecados de derramamiento de sangre, falsos juramentos, inmoralidad sexual, orgullo, robo y egoísmo.  (Arajin 16a, Midrash).

Así que tzaraat es una retribución Divina para hacer sentir al ofensor las necesidades y dolores de la persona a quien quería ofender. Dios lo aísla de la sociedad, así él podrá experimentar el dolor que ha inflingido a otros, y al mismo tiempo, sanarlo a través del arrepentimiento.

La esposa de Naamán tenia una sierva judía que conocía de su malestar y le informó que para él existía la posibilidad de ser curado si buscaba la ayuda de un profeta judío.

El nombre de Naamán significa “placentero”, quizás fue esta la razón de por qué su joven sierva judía se vio movida a ayudarlo. Además, obrando así ayudaría al pueblo judío.

Naamán fue al rey de Israel (Reino del Norte) con una carta de su jefe el Rey de Siria, esta carta decía que el rey de Siria quería que el rey de Israel curase a su servidor Naamán.

Esto no le pareció bien al rey de Israel quien sintió en esto algún tipo de trampa.

Sin embargo, cuando Elisha/Eliseo escuchó que el rey de Israel había rasgado sus ropas en señal de duelo en lo que él temía era una trampa, Elías envió un mensaje al rey diciendo que le enviase a Naamán.

Naamán llegó con sus caballos y carrozas y se paró en la entrada de la casa de Elías. Elías envió un mensajero a decirle a Naamán que fuera y se bañara en el río Yarden/Jordán. Se sintió ofendido por esto, puesto que Eliseo no se había molestado en venir y hablar personalmente con él y “pararse e invocar el Nombre de Hashem su Dios, y colocar sus manos sobre el área afectada y así el leproso seria curado”.

Naamán respondió “¿No son Amana y Farpar los ríos de Damasco mejores que todas las aguas de Israel? ¿No me baño siempre en ellas? ¿Me he limpiado? Entonces él se fue furioso. 2 Reyes 5:12.

Los siervos de Naamán le aconsejaron a él: “Padre mío, ¿te ha pedido el profeta hacer algo difícil? ¿Si así fuera, no lo hubieras hecho? ¿Cuánto más ahora que te ha dicho “báñate y te limpiarás?”

Y así Naamán bajó al Jordán y se sumergió siete veces como le ordenó Eliseo, e inmediatamente su carne se convirtió como la de un niño y fue limpio.

Considerando que una de las causas de ‘tzaarat’ es el orgullo, parecería que esto era lo que se había adueñado de Naamán. Puesto que se sumergió a sí mismo en el Jordán en lugar de los ríos de Damasco.

Es interesante que Eliseo dijera a Naamán que se sumergiera siete veces en el río Jordán, pues siete es el número de las Leyes Noájidas.

Naamán ofreció pagar un tributo a Eliseo por causa de la curación, pero Eliseo lo rechazó a pesar que Naamán lo presionó a hacerlo. Naamán entonces pidió permiso para llevarle una ofrenda a Hashem, puesto que él juró nunca más volver a adorar falsos dioses, ni presentar sacrificios a los tales, sino sólo a Hashem.

Sin embargo, por causa de su estatus como Comandante del ejercito Sirio, él pidió permiso para atender a su rey cuando éste fue al templo de Rimon para postrarse allí. El rey se sujetaría del brazo de Naamán, así que Naamán estaría forzado a postrarse en dicho templo. Naamán pidió a Hashem que le perdonara por esta trasgresión.

Existe disputa en algunos círculos noájidas acerca del significado de la respuesta de Eliseo al respecto. Elías simplemente dijo a Naamán “ve en paz”. Algunas autoridades han dicho que esto significó que Naamán tendría que decidir por si mismo al respecto, y eventualmente rechazar atender al rey de esta manera.

¿Qué podemos aprender?

Podemos aprender de Naamán que el arrepentimiento y la obediencia a los consejos de un maestro judío verdadero traen bendición.

Naamán inicialmente no deseaba bañarse en el río Jordán porque le pareció desfavorable comparado  con los ríos de su ciudad. Él era un orgulloso y se molesto cuando le dijeron que se sumergiera siete veces en el Jordán, pero cuando sus siervos lo confrontaron, se dio cuenta que su actitud no tenia sentido. Naamán estaba dispuesto a ser persuadido, así que su orgullo fue controlado por su deseo de ser curado.

¿Cuántas veces nos han pedido realizar tareas pequeñas y creímos que nos rebajarían? Aun esa pequeña tarea pudo haber sido extremadamente importante.

En el caso de Naamán, él tenía que aceptar la ‘autoridad’ de un profeta de Israel, una nación que fue conquistada por su propia nación Siria (Aram).

De acuerdo a algunos comentarios, Naamán fue el arquero ‘desconocido’ quien mató al perverso rey Ahab. (Ver 1 Reyes 22:34 Rashi).

Su actitud de arrepentimiento podría contarse como la razón por la cual es dicho en las Escrituras que Hashem concedió la victoria a Aram (Siria).

Si no eres judío, sé feliz: eres noájida!

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